En la desembocadura del río Oiartzun y protegida por los acantilados de los montes Jaizkibel y Ulia, la Bahía de Pasaia es uno de los tesoros mejor guardados del litoral vasco. Esta bahía natural no es solo un enclave de gran belleza, sino también el epicentro del patrimonio marítimo vasco, cargado de historia y tradición.

La Bahía de Pasaia ha sido, durante siglos, testigo y protagonista de grandes capítulos de la historia marítima. Desde aquí zarparon numerosas expediciones hacia Terranova en busca de ballenas, allá por el siglo XVI. Uno de los momentos más simbólicos fue en 1777, cuando el marqués de Lafayette partió desde Pasaia hacia América para luchar por la independencia de los Estados Unidos. Hoy, una placa en Pasai Donibane recuerda aquel acontecimiento.
Además de su relevancia histórica, el puerto de Pasaia continúa siendo el más importante de Gipuzkoa a nivel industrial.
Si hay algo que distingue a esta bahía es su manera de celebrar y preservar el legado marítimo. Aquí no se trata solo de mirar al pasado, sino de vivirlo en el presente:
En un entorno único, junto al mar y rodeado de naturaleza, Albaola reconstruye ante el público la Nao San Juan, un ballenero del siglo XVI construido en Pasaia y hundido en Canadá. Este impresionante proyecto combina arqueología naval, carpintería tradicional y divulgación, conectando a quienes lo visitan con la historia de una forma dinámica y cercana.

Un auténtico atunero tradicional convertido en museo flotante. En el MATER, puedes subir a bordo, conocer cómo era la vida en el mar, participar en talleres sostenibles y vivir salidas al mar que enseñan a cuidar y respetar nuestro entorno marino.

Cada dos años, la Bahía de Pasaia se transforma para acoger uno de los eventos marítimos más importantes de toda la costa vasca: Pasaia Itsas Festibala. Un festival con alma, donde embarcaciones tradicionales de gran valor patrimonial de distintos países, música, cultura y gastronomía se dan cita para celebrar el vínculo con el mar.
Próxima edición: 2026

La Bahía de Pasaia no es solo historia: también es aventura, disfrute y contacto directo con el mar. Desde quienes buscan adrenalina hasta quienes prefieren un paseo tranquilo, hay opciones para todas las edades y niveles:
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La bahía está rodeada por los cuatro distritos de Pasaia: Donibane, San Pedro, Antxo y Trintxerpe, cada uno con su personalidad y encanto. Los dos primeros, con sus cascos históricos bien conservados, parecen sacados de otra época, con calles empedradas, casas coloridas y balcones que se asoman al mar.
Situadas a ambas orillas de la bahía, frente a frente, estos dos cascos históricos bien conservados, parecen sacados de otra época, con calles empedradas, casas coloridas y balcones que se asoman al mar. Destacan las casas palaciegas e importantes casas familiares, la mayoría de ellas dando directamente a la bahía. Pasear por sus calles atravesadas por casas-puente permite empaparte de tradiciones marineras y disfrutar de vistas inolvidables.

También a orillas de la bahía, Lezo es otro de esos rincones que sorprenden. Su casco histórico medieval, con casas blasonadas y una atmósfera tranquila, acoge la plaza del Santo Cristo, lugar desde donde parten callejuelas con siglos de historia. Destaca la iglesia del mismo nombre, donde se encuentra uno de los pocos Cristos imberbes de Europa.
Y para quienes siguen el Camino de Santiago de la Costa, Lezo es parada obligada, con su patrimonio y hospitalidad como grandes atractivos.
